Ellas ya no bailan solas

En 1983 ellas confiaban, como muchas y muchos de nosotros, con ese ‘nuevo amanecer’ al que poetas y músicos de todo el país le cantaban expectantes y atentos, como casi todos.

En 1986/7, a ellas, como a muchas y muchos de nosotros, les estrellaron los derechos y los sueños contra los paredones ignominiosos e infranqueables de las leyes que obedecían debidamente y ponían irreversibles puntos finales.

En los ’90, a ellas les cerraban en las caras las puertas de la Casa de Todos, esa casa de paredes rosadas. Y a nosotros, desde esa misma Casa, un personero de la mentira y del oprobio en la Sucursal Nacional de la Vergüenza, nos mandaba a los rincones que él consideraba indignos a tareas de lavado que él consideraba dignas de nuestra profesión.

Y los derechos y los sueños, los de ellas, los nuestros y los de muchas y muchos otros (pero nunca tantos, nunca suficientes) se terminaban de hacer añicos contra la roca irreductible de los indultos.

¿Qué cambió para que ellas sean hoy Las Madres y ya no las Locas de la Plaza? ¿Qué cambió para que nosotros fuésemos abrigados en un modelo que busca científicas y científicos, técnicas y técnicos, docentes, investigadores que si lavan los platos sea porque eligen hacerlo y en sus casas, como parte de una domesticidad que pueden permitirse ejercer, porque sus trabajos, ahora sí y cada vez más, están dignamente reconocidos?

Un gobierno lideró los cambios de raíz, los conceptuales y los operacionales. Ese fue el gobierno de Néstor Kirchner.

Otro gobierno consolida y potencia ambas dimensiones de aquellos cambios y, además, conduce e invita sistemática y sólidamente a gestar otros. Ya no tan sólo los lidera sino que se asegura que la gente los haga propios y que genere nuevos.

Ellas son parte irrenunciable de esa gente. Sin pudores, ni dobleces, sin claudicaciones ni dudas de ningún orden, ellas son las que gritan en La Plaza, la única plaza, que quieren que este sea el país que sus hijos soñaron.

Y nosotras y nosotros, desde nuestros lugares de trabajo y vida, en nuestro país y en el exterior, las acompañamos, las defendemos, estamos con ellas como parte de una prole inúmera que ellas saben propia y aman como propia.

Son Nuestras Madres, las que nos recuerdan que la revolución no resta, nunca, enemigos. Las que nos recuerdan que los rumbos nuevos están envolviéndonos a todos. Las que nos iluminan caminos insoslayables cuando abren universidades, crean becas, radios, revistas y periódicos, cuando construyen casas, escuelas, espacios para la salud y museos. Cuando construyen un presente con estrategias para un futuro sólido, consistente, pero que no olvidan, porque saben que mirar hacia adelante con anteojeras es el camino del pobre animal de la noria y que mirar hacia atrás, para poder seguir andando, es el único camino que habilita presente y futuro en un mismo movimiento.

Ellas ya no son las Locas de la Plaza, o en todo caso, estamos todas y todos locos como ellas.

Locas y locos de amor, de alegría, de compromiso, de participación, de militancia, de infranqueables deseos, pensamientos y músculos para sostener todos y cada uno de los sueños compartidos que ellas generosamente nos invitaron a compartir y que de la mano de nuestros últimos dos gobiernos estamos cumpliendo.

Tanto, tanto insistieron ellas sin claudicar, que también gracias a ellas hoy soñamos todos. Incluso el mundo, cuando en México, la Universidad Nacional crea una cátedra de DDHH que nombra ‘Madres de Plaza de Mayo’ o cuando en cada punto del planeta las homenajean, las invitan, las suman a luchas, a reclamos, a sueños que ellas nutren con su presencia, su compañía, su asesoramiento o su trabajo.

Días atrás, Hebe decía que la bandera de las Madres debía levantarse siempre enrollada con una bandera argentina. Porque primero la Patria, luego la Patria y después, la Patria también. Nunca nada para uno, y nunca menos cuando se trata de que el otro sea yo.

En este modelo resuenan sus voces y los pasos de tantas y tantas de sus rondas.

Ellas, a su vez, son una garantía, una más, de este modelo

Y nosotras, nosotros,todos los integrantes de E-Co, investigadores, técnicas, técnicos docentes, residentes en el país y en el exterior, investigadores repatriados por el Programa Raíces del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, estamos con ellas incondicionalmente. Como sólo se puede estar junto a la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, a Hebe y a todas las madres de la Asociación. Incondicionalmente, como sólo se puede estar cuando de referentes éticos irreprochables se trata.

Cada uno de los proyectos desde la fundación de la Asociación de las Madres ha sido y es una obra revolucionaria. ‘Sueños Compartidos’, un jalón más en esa vasta lista. Viviendas construidas por sus futuros ocupantes y en tierras fiscales. Un proyecto inédito que posibilita el trabajo en blanco, la vivienda, capacitaciones en oficios varios, que suma, además, la realidad de guarderías solidarias para que las mamás puedan trabajar en su propia obra y escuelas que aseguren la concurrencia de los hijos mientras los padres levantan las paredes. Una iniciativa que recupera la autoestima, la autonomía y la libertad de miles de trabajadores que viven en la necesidad y en la pobreza.

Saben muy bien lo que atacan quienes deciden atacar a las Madres.

Atacan a ese otro país que ya es una realidad.

Atacan a millones que no dejamos de desearlo y soñarlo, pero que tampoco dejamos de construirlo a diario, por ejemplo, desde aulas y laboratorios.

El ataque al proyecto ‘Sueños Compartidos’ o a cualquier proyecto de las Madres o del gobierno es un ataque a nuestros sueños compartidos, que se están volviendo realidad desde el 2003 a esta parte, que seguirán volviéndose realidad después de octubre de este año, porque nos sobra presidenta, como decía Hebe días atrás, para hacer de este país el país de los niños felices con el que soñaba Néstor, con el que sueñan las Madres, con Hebe a la cabeza, y con el que soñamos millones, desde allí y desde afuera. Es un ataque al Juicio y Castigo a los culpables de delitos de lesa humanidad, a la Ley de Matrimonio Igualitario, al combate a la pobreza con la Asignación Universal por Hijo ampliada a las mujeres embarazadas, a un modelo de desarrollo productivo con inclusión social, creación de empleo, y todo eso y más, sin endeudamiento externo. Es un ataque a la vigencia de los convenios colectivos de trabajo y a las paritarias, a los haberes jubilatorios móviles, a la inversión sostenida y sistemática en infraestructura, en definitiva, un ataque a la innovación productiva para articular, como nunca antes, la investigación básica y aplicada con el desarrollo económico y social.

Atacar a las Madres es atacar todo eso. Es atacar este rumbo, es atacar este modelo.

Bien saben lo que hacen quienes atacan así, bien saben qué otros rumbos y qué otros modelos eligen preservar intactos cuando atacan éste.

Pero ellas ya no bailan solas. Y todas y todos nosotros, que defendemos este rumbo, tampoco estamos solos.

La metástasis del ‘no te metás’, del ‘algo habrán hecho’, letal metástasis inmoral, ya no cuenta, ya no tiene fuerza.

Todas y todos nos metemos, porque es la única forma. Y no nos metemos sólo cuando atacan a las Madres, nos metemos todos los días, porque es la única forma, también.

¡Que no hay tiempo para perder, que hay demasiada sangre, que hay mucho por hacer todavía, como decía Hebe, como para ‘perder el tiempo en pelotudeces’!

¡Vamos con ustedes siempre, Madres!

Una vez más y siempre, ¡Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!

Buenos Aires, Argentina, Junio de 2011

Acerca de excelenciaycompromiso

"Excelencia y Compromiso". Somos un grupo de científicos radicados en Argentina y en el exterior. Defendemos la justicia social, los DDHH, las políticas de desarrollo científico y tecnocólogico que impulsa el actual gobierno argentino.
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